Durante el último fin de semana de febrero tuvimos la oportunidad de participar en una iniciativa del Hotel Alvear y la Estancia Bella Vista de Guerrero para conocer la calidad y el confort de sus respectivas instalaciones y compartir la experiencia junto a un grupo de responsables de eventos y viajes corporativos de otras empresas.
Para empezar, el viernes por la tarde experimentamos las bondades del spa, gimnasio y jacuzzi del Hotel Alvear, seguidas de una magnífica cena en el restaurante La Bourgogne, que permitió al grupo conocerse mejor y, de esta forma, intercambiar ideas y opiniones sobre nuestro mundo profesional.
El Alvear es un ícono de la hotelería de lujo en Buenos Aires y pasar una noche en una de sus habitaciones es siempre una invitación que no se puede rechazar.
El sábado en la mañana nos sorprendió un magnifico desayuno en L´Orangerie, donde pudimos apreciar la patisserie de primer nivel del hotel y la variedad de fiambres, quesos y panes imperdibles.
De allí partimos a la estancia, un viaje que duró cerca de dos horas y media, ya que se encuentra muy cerquita de la localidad de Castelli en la Ruta Nacional 2.
Allí fuimos recibidos por sus dueños, Ana y Nino, quienes nos dieron una calida bienvenida y además, mientras hacíamos una degustación de scones caseros (¡cómo se come en estos viajes!), nos relataron la historia de cómo comenzaron con este magnifico proyecto de reciclar el casco de la estancia y transformar la propiedad en un emprendimiento hotelero.
Tuvimos la oportunidad de conocer las 17 habitaciones que la estancia ofrece ya sea para grupos de incentivos, conferencias o para premiaciones individuales. También visitamos el salón apto para reuniones y conferencias con una capacidad máxima de 100 personas en escuela. Al mediodía degustamos unas ricas carnes al asador con variedad de ensaladas, acompañado todo por rico vino argentino.
Cerrando la tarde el grupo se dividió en diversas actividades: bicicleta, caminata por el monte para observar la fauna y flora autóctona, cabalgata, o un poco de relax nadando en la piscina y tomando sol aprovechando la excelente tarde que nos regalaba el último sábado de febrero en Buenos Aires.
Antes de emprender la retirada tuvimos la oportunidad de acompañar a Ana, la dueña de la estancia, en un recorrido por “el centro de interpretación” accediendo de primerísima mano, a la información recopilada por ella, sobre la historia de la estancia, los relatos sobre la Familia Guerrero, las culturas y costumbres del 1800, como también de la fauna y flora autóctona de esta región bonaerense.
Un fin de semana de lujo combinando gastronomía y alojamiento en el hotel más emblemático de la Ciudad de Buenos Aires por un lado y una experiencia campestre en un lugar histórico por el otro. Ideal para desenchufarse de la ciudad y el stress.
Ideal para motivarse y volver con las pilas renovadas, no?
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